La noticia es que no hay noticia

Fin de dos semanas frenéticas de negociación que se podrían muy bien ahorrado a los delegados y al planeta. El resultado de la cumbre, el Acuerdo de Copenhague (PDF, en inglés), que ha visto la luz después de toda una última noche insomne en las negociaciones, es un documento no vinculante, del que la conferencia de las partes simplemente “toma nota”. El texto se limita a reconocer que el cambio climático es una realidad, que la temperatura no debería de aumentar más de 2ºC (como si el termómetro fuera un menú a la carta) y que es necesario actuar. Todo en términos muy vagos. Los países desarrollados se comprometerán a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (no se sabe cuándo ni cuánto) y los países en desarrollo adoptarán medidas para limitar sus emisiones. Los únicos números que aparecen son los que aluden a los 30 mil millones de dólares anuales durante los próximos tres años para ayudar a los países más pobres a luchar contra el cambio climático mediante actividades de adaptación y mitigación, y 100 mil millones anuales para 2020.

No es que la cosa resulte sorprendente. Hace meses que se anunciaba, de forma más o menos abierta, que en Copenhague no surgiría ningún acuerdo significativo y el guión se ha seguido al pie de la letra.

Las negociaciones, en realidad, no podían haber sido más previsibles. Los delegados de los países industrializados llegaron con el resultado escrito, jugaron durante dos semanas a dialogar con el resto de la comunidad internacional, escenificaron algunos golpes de efecto (como la filtración del texto danés) y, finalmente, usaron el divide y vencerás para desmovilizar al bloque de adversarios y conseguir su objetivo original (Francia se encargó de placar a Etiopía, que encabezaba el grupo africano, y de echar así por los suelos las reivindicaciones de todo el continente).

El texto final cuenta con el apoyo de menos de treinta países (las informaciones varían entre 25 y 28), entre los que estarían los Estados Unidos, la Unión Europea, India, Brasil, Sudáfrica y China, y con la sonora y expresa oposición de países como Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia y Sudán.

Habrá que esperar qué sucede en los próximos meses para saber cuál es el destino final del texto, pero en todo caso, de momento, no hay nada nuevo bajo el sol.

A quien le apetezca, en esta página, hay un breve vídeo que resume la oposición de los países del ALBA, cómo se sucedieron los acontecimientos en el último momento y la frustración compartida por muchos de los delegados ante las maniobras de un grupo de países.

(Si alguien encuentra la intervención completa de la portavoz de la delegación venezolana, Carla Salerno, en la mañana del 19 en la plenaria, que nos la envíe, que vale la pena.)

Enferma anda la Tierra. (Quino)

2 Responses to “La noticia es que no hay noticia”


  1. 1 bea mtnez-fdez 21 diciembre 2009 a las 11:40

    Toman nota? Claro! Como tomo yo nota de que me falta pasta de dientes o aceite de oliva, pero bueno, luego llego al super y en realidad me sale más a cuenta coger de girasol. La nota? Uy, ni me acuerdo de dónde la dejé.
    Vergonzoso el resultado de esta cumbre. Acuerdo de mínimos? Desde luego! Para qué tanto bombo y platillo, tanta escenificación… por lo menos esta vez nos han ahorrado la hipócrita foto de familia!

  2. 2 elcocodrilochino 22 diciembre 2009 a las 20:27

    Sí, donde haya fórmulas diplomáticas sacadas de la manga que se quiten la voluntad y el compromiso.


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