¿Qué pasó con el texto danés?

(Durante la semana he tenido poco tiempo para sentarme a escribir, así que aprovecho la jornada dominical para poner el blog al día de algunas cuestiones. A quien le apetezca leer un buen artículo sobre el estado de las negociaciones tras la primera semana, le aconsejo leer Primeros pasos significativos, de Miquel Ortega, en el completo e interesante blog que está dedicando el Observatori del Deute en la Globalització a la cumbre.)

El martes, apenas iniciadas las negociaciones, se filtró a la prensa un borrador de ‘declaración política’ que levantó bastante revuelo, especialmente entre los llamados países en desarrollo. Al parecer, hacía tiempo que corrían rumores sobre la existencia del documento y, según algunos medios, había incluso delegados que habían visto una copia de éste ya en noviembre (ver entrada Un colador con filtraciones).

Según explica Oscar Reyes en un artículo del Climate Chronicle, el borrador prevé introducir objetivos porcentuales de reducción para todos los países excepto los llamados “menos adelantados”, con lo que se socavaría profundamente el Protocolo de Kyoto, que distingue claramente entre los países del Anexo I (los países industrializados) y el resto del mundo. También sugiere que las medidas de apoyo financiero y tecnológico que se prestarían a los países que no pertenecen al Anexo I estarían supeditadas a su capacidad para cumplir con unos complejos requisitos de control de las emisiones.

Además de lo dicho, el texto también calla sobre algunos asuntos. No hay ningún dato sobre la financiación a largo plazo, por ejemplo. La única cifra que se ofrece son unos 10.000 millones de dólares al año de ‘finanzas de inicio rápido’. El presidente del G77+China, Lumumba Di-Aping, se mostró rotundo: “Diez mill millones de dólares no bastan ni para pagar los ataúdes de los ciudadanos de los países en desarrollo”.

¿Qué pasó con el texto? Pues nada. Al día siguiente, el director ejecutivo de la CMNUCC, Yvo de Boer, declaró que el borrador era sólo “un documento presentado por el primer ministro danés” y sostuvo que no era un “texto formal” del proceso de negociación de la ONU. Durante toda la jornada, se sucedieron en los medios convencionales comentarios y análisis que se dedicaron a quitar hierro al asunto.

El Financial Times publicó un artículo (en inglés) que creo que resume bastante bien los distintos argumentos en este sentido:

  • Ni las reuniones ni el texto se han llevado en secreto; el documento lleva semanas circulando entre la prensa, las delegaciones y las ONG.
  • Preparar borradores de texto no es nada excepcional en los procesos negociadores; todos los grupos tienen sus propios borradores de trabajo.
  • El texto refleja la situación de las negociaciones: los países desarrollados desean un nuevo marco jurídico para Copenhague y los países en desarrollo buscan prorrogar Kyoto.
  • Si las negociaciones se abandonan, los que más saldrán perdiendo serán los países menos adelantados; los países pobres dependerán de los programas de ayuda para abordar los efectos del cambio climático, por lo que les conviene un acuerdo en Copenhague que les permita recibir ayuda financiera a través de mecanismos específicos.
  • Los países más pobres no deberían escuchar demasiado las opiniones de las ONG, que carecen de realismo político. También deberían tener cuidado con las alianzas con economías emergentes como China y Brasil, que los usan cuando les conviene, pero que firmarán tratados bilaterales con los países industrializados si es necesario.
  • Las negociaciones implican ejercer presión financiera y política sobre el mundo en desarrollo. Suponen que los ricos exijan algo a cambio de los dólares que prevén gastar y no satisfacer sin condiciones las “reparaciones” que buscan algunos países del Sur y ONG Sur por los daños medioambientales que han provocado. ¿Y qué? Hay quien lo llama injusticia y quien lo llama realismo político.

Fantástico, ¿verdad? (Lo bueno de la autora de este artículo, Fiona Harvey, es que carece de todo tipo de vergüenza y no tiene reparos en hacer bandera de aquello que a los europeos les suele costar tanto decir con todas sus letras).

Los países industrializados tienen una ingente deuda ecológica con el resto del mundo.

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4 Responses to “¿Qué pasó con el texto danés?”


  1. 1 Gemma 14 diciembre 2009 en 14:00

    ei, molt bon recull de fonts! Gràcies!

  2. 3 Gemma 18 diciembre 2009 en 09:43

    Ei! Super bo! Si el tradueixes envia’l a SinPermiso!


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